Te pregunto que somos y dices que nuestro amor no tiene etiquetas, que somos simplemente dos fuerzas en camas diferentes que extrañan amarse con la ferocidad de un kamikaze. Siento que soy tu madre tierra. Tu Eva y tu María, a veces por las mañanas soy tu Iglesia pero sales de mi culto y te olvidas de mis mandamientos. A veces soy tu mar que no has pisoteado o el túnel a la siguiente vida, que temes pero no puedes evitar.
Sin embargo regresas a misa, pones tus semillas en la tierra, meditas sobre la figura de maría arriba de tu cabecera y te quieres embarcar.
Y sé que tu pene y tu impulso, no serán ni mi semen ni mi fruto… Mis demandas son más puntuales y menos biológicas. Mis deseos ya no se limitan a sobrevivir o a reproducirme.
Dices que soy como tu sombra que va pegada a ti, que me llevas cocida a tu costado izquierdo o derecho, según sea la noche si manejas el auto o si es en la cama dónde te corres del mundo.
Soy tu sombra fantasma, soy la sombra que no quieres descoserte, y tu te crees piter pan cuando estas pegado a mi sombra, te sietes diabólico y te llenas de remordimientos. Cuando te pega el Sol, me recuerdas porque además de tus pendejadas, te sofoca tu ciudad, te sofoca el lugar donde vives, la gente con la que tratas. Entonces vuelves a cerrar los sueños y entre ojos, me ves, y duelo como duele la cuenta que no puedes saldar. Y me olvidas por algunos días.
Me ves como tu animal, ni buena ni mala, solo me percibes como tal. Me ves echada para cuando llegas cansado, me ves moviéndote la cola y las patas, me ves siempre dispuesta, y si me malparto, me castigas quitándome tus palabras, mi alimento que es la energía que desprendemos cuando nos envolvemos en las mantas manchadas de palabras. Y sabes que como tu animal, soy capaz de cuidar calidamente de ti, pero también puedo ser un predador implacable para obtener mi alimento. Y eso te asusta. Pero yo no escogí ser tu animal, simplemente hago lo que hago, soy inocente.
Bajo tus prejuicios soy amoral, soy diabólica y bruja por hacerte amarme así, te parezco brutal y a veces inhumana, por eso en ocasiones conviertes a esta sombra en tu basurero de aquellos episodios, que no quieres aceptar.
Soy tu animal exótico, tu animal tatuado, sombra de tu misma sombra, soy tu serpiente enclaustrada, la que sobrevivía con poco.
Y aunque tengo aspecto de hembra, soy Fuerte, porque me gesté indiferenciada y bajo la influencia hormonal me convertí en mujer.
Pero insistes en verme a rastras y te vas