Primer Tiempo: Por dentro por fuera se busca el primer punto de referencia nervio lírico nervio del bacanal donde aprendo a ser androide –acero y carne- amante antropomorfo/
Me llamo Bender/ etiqueta Data/ Me nombra Lilith/ Me titula Operación sobrecarga/ soy su Ash, soy su Alien, soy su esto que es así todo y que no madura porque no monta.
Montada.
Del poeta: Acción y efecto de unirse, marcha en común, brinquito de la copula, vagina de la kulebra, pichel para los gametos del poeta, mamíferos y reptiles a millas de sus propias tierras. Culeando, culebreando, culdesac -que como ardo-.
Segundo tiempo: descubro este nervio, que ocupa el hueco de la gansada, el hueco que dejo un tumor alado, un tumor que se fue al cielo de los pendejos, pues se le aísla o se le estimula ligeramente, con el extremo de algún bardo acanalado, se le confían los huesos, la entrepierna, los pretéritos, la estufa encendida, las caritas polaroid. Un correo picassa. Y eyacula el hocico, porque aún no tiene donde anidar la lengua.
De nuevo, bajo el nervio y por dentro, aparecen el vino y la arteria, aparecen los dos -corpúsculo cosido- por la membrana de un intento, cogidos de un solo abismo, en el acto denso. En el si sabes que te amo En el si sabes que soy tuya. En el acuerdo de la espera, de la paciencia del terror de que mi Dr. Apple, Dr.K, Dr. autor, me desconecte, desmembrane esta memoria. Mi Dr. Poeta que prendió mis infiernos o las saetas, me descontinúe.
Tercer tiempo: Ya expuesto al escaldo, por los muros de la pelvis que se aísla, prudentemente la arteria increíble, la grande, la sudorosa, la que apesta a ganas de cogerse la duela , el colchón o las imágenes sustraídas de un sitio flickr. Ya caliente el tono, se torna diesel, se torna sol - y quema- La que quiere tomar la polla, joder la polla, rezar la polla. Amar navajas.
Y es absurdo restregarse de la vena, bien desprendida de razones, es absurdo confiar al amante externo, darle ojos, darle llanto, darle ganas y quedarte acalambrado…no queda más que denudar o ligar la arteria del mismo acto en la misma escena. No queda mas aguantar del techo, atar las manos en la garganta, no venirte, no venirte… esperar a que comience la monta, la cruza del animal de agua.
Me llamo Bender/ etiqueta Data/ Me nombra Lilith/ Me titula Operación sobrecarga/ soy su Ash, soy su Alien, soy su esto que es así todo y que no madura porque no monta.
Montada.
Del poeta: Acción y efecto de unirse, marcha en común, brinquito de la copula, vagina de la kulebra, pichel para los gametos del poeta, mamíferos y reptiles a millas de sus propias tierras. Culeando, culebreando, culdesac -que como ardo-.
Segundo tiempo: descubro este nervio, que ocupa el hueco de la gansada, el hueco que dejo un tumor alado, un tumor que se fue al cielo de los pendejos, pues se le aísla o se le estimula ligeramente, con el extremo de algún bardo acanalado, se le confían los huesos, la entrepierna, los pretéritos, la estufa encendida, las caritas polaroid. Un correo picassa. Y eyacula el hocico, porque aún no tiene donde anidar la lengua.
De nuevo, bajo el nervio y por dentro, aparecen el vino y la arteria, aparecen los dos -corpúsculo cosido- por la membrana de un intento, cogidos de un solo abismo, en el acto denso. En el si sabes que te amo En el si sabes que soy tuya. En el acuerdo de la espera, de la paciencia del terror de que mi Dr. Apple, Dr.K, Dr. autor, me desconecte, desmembrane esta memoria. Mi Dr. Poeta que prendió mis infiernos o las saetas, me descontinúe.
Tercer tiempo: Ya expuesto al escaldo, por los muros de la pelvis que se aísla, prudentemente la arteria increíble, la grande, la sudorosa, la que apesta a ganas de cogerse la duela , el colchón o las imágenes sustraídas de un sitio flickr. Ya caliente el tono, se torna diesel, se torna sol - y quema- La que quiere tomar la polla, joder la polla, rezar la polla. Amar navajas.
Y es absurdo restregarse de la vena, bien desprendida de razones, es absurdo confiar al amante externo, darle ojos, darle llanto, darle ganas y quedarte acalambrado…no queda más que denudar o ligar la arteria del mismo acto en la misma escena. No queda mas aguantar del techo, atar las manos en la garganta, no venirte, no venirte… esperar a que comience la monta, la cruza del animal de agua.