Boca Culebra

20.7.10

Manifiesto



Primer Tiempo: Por dentro por fuera se busca el primer punto de referencia nervio lírico nervio del bacanal donde aprendo a ser androide –acero y carne- amante antropomorfo/
Me llamo Bender/ etiqueta Data/ Me nombra Lilith/ Me titula Operación sobrecarga/ soy su Ash, soy su Alien, soy su esto que es así todo y que no madura porque no monta.


Montada.
Del poeta: Acción y efecto de unirse, marcha en común, brinquito de la copula, vagina de la kulebra, pichel para los gametos del poeta, mamíferos y reptiles a millas de sus propias tierras. Culeando, culebreando, culdesac -que como ardo-.



Segundo tiempo: descubro este nervio, que ocupa el hueco de la gansada, el hueco que dejo un tumor alado, un tumor que se fue al cielo de los pendejos, pues se le aísla o se le estimula ligeramente, con el extremo de algún bardo acanalado, se le confían los huesos, la entrepierna, los pretéritos, la estufa encendida, las caritas polaroid. Un correo picassa. Y eyacula el hocico, porque aún no tiene donde anidar la lengua.


De nuevo, bajo el nervio y por dentro, aparecen el vino y la arteria, aparecen los dos -corpúsculo cosido- por la membrana de un intento, cogidos de un solo abismo, en el acto denso. En el si sabes que te amo En el si sabes que soy tuya. En el acuerdo de la espera, de la paciencia del terror de que mi Dr. Apple, Dr.K, Dr. autor, me desconecte, desmembrane esta memoria. Mi Dr. Poeta que prendió mis infiernos o las saetas, me descontinúe.



Tercer tiempo: Ya expuesto al escaldo, por los muros de la pelvis que se aísla, prudentemente la arteria increíble, la grande, la sudorosa, la que apesta a ganas de cogerse la duela , el colchón o las imágenes sustraídas de un sitio flickr. Ya caliente el tono, se torna diesel, se torna sol - y quema- La que quiere tomar la polla, joder la polla, rezar la polla. Amar navajas.



Y es absurdo restregarse de la vena, bien desprendida de razones, es absurdo confiar al amante externo, darle ojos, darle llanto, darle ganas y quedarte acalambrado…no queda más que denudar o ligar la arteria del mismo acto en la misma escena. No queda mas aguantar del techo, atar las manos en la garganta, no venirte, no venirte… esperar a que comience la monta, la cruza del animal de agua.

10.7.10

Todas escapamos del Edén
Abrimos las piernas
Nos dejamos penetrar por la serpiente
Nos traga la hormona de la inconciencia
Y se cae la estupidez
Comemos carne en ciertas hambres
Nos parten los dolores
La madre el hijo
El padre adicto
La carne vencida de la entrepierna
Sin ganas

Ver una erección ya no inquieta
No apetece el desayuno o el sueño
El idilio del amante soltero
No apetece más que el debilitamiento
La cama
La vista perdida en la pared manchada
El porro la laira la pasta que no me alcanza
Y Él
Al otro extremo de mis ganas

8.7.10

'''''''''''

De nuevo el vértigo de los insectos
motín en la cabeza de los nervios
Clausuras de puertas de emergencia
Bloqueo en mis ventanas


Las calles se desabotonan el ombligo
las ratas fieles se escapan de la alcantarilla
de este cuerpo

No tengo dios autorizado
Pedazo de tumba
O Tierra que grabe mi nombre
Con un ejército de letras pequeñas

No tengo horario para irme a la cava
Y comerme como vikinga
Los sueños rojos aplastados
Los sueños amortajados

La espalda no descansa
el agua duele
Mientras el lento es tiempo  dándose en la putamadre
entrecejo a entrecejo
De topes contra las olas del romperocas



Origenes

La lejanía entre amantes es peor que la muerte. La tragedia del idilio es en forma concreta y literal peor que el dolor de la muerte del amante, porque es en vida, el sufrimiento inagotable, la agonía que no tiene leños para apresar el desolladero, es el  jugo de amapola, cercano al duelo con  la pérdida del muerto. El amor lejano me ha escarificado territorios internos,  aplacados con pastas y sellos vudú. Me  escondo por las noches, para matar apegos y ofrendarlos a la diosa de la venganza. Ofrecerle mi lengua y mi sangre menstrual, a cambio de paz perecedera. Mi conciencia está tan alterada que distingue poco, entre realidad o deseo.  Para la tragedia del idilio, no es suficiente la escritura mezclada con morfina o alcaloides duros, no es suficiente contaminarme entre láudanos y tinturas. Mi sufrimiento en este idilio, nunca me ha llenado de bacterias, pero su lengua, de yerbadehada me pone entre las fauces de las hienas.

6.7.10

33

La moderación de la lengua
o la maceración de la carne
entre los clavos de la sábana
entre el polvo que reclama
la sangre que se amotina
entre el paño de mis secretos


Soy serpiente... tengo la edad de Altazor o bien cuando derrocamos al cristo

Ya no hay retroceso
el tiempo es lento cuando se vive de sueños
se agota la garganta
sin pelos de anciana
Las brujas no tenemos canas ni arrugas
Solo líneas mutables en las palmas
solo botellas de burlesque
con besos ciegos
las brujas a los treinta y tres
cumplimos la palabra
Morimos amantes
y a los tres días temblarán las murallas

1.7.10

Uno siente cuando ya es su momento, siente cuando la cama es mas allá que un reclamo, uno siente que el mundo no encaja en la idea de un día próximo y se acaban las puertas de emergencia, las yerbas milagrosas o los amantes… pretextos para sentirse útil.
Empiezo a recordar parpadeos technicolor: El saco rojo del colegio, mis doctors Martens guerreadas, mis diarios y mis diarios quemados. Me recuerdo con esta apatía y ansiedad. Me reconozco más deseosa de esta muerte, y más apegada a lo que tengo ahora. Hubiese sido fácil irme joven, ahora temo por las personas que se alimentan de mi, que me sangran, las que me miran con cara de odio cuando no son complacidas, las que se tragan mis accidentes y señalan lo extraviada que estoy.
Por eso, no avisaré cuando parta. Tendrá que ser sin despedidas, sin cartas sobre la mesa, sin testamentos, sin plan armado. Solo debe suceder en el momento, que el pecho joda como jode ahora, tendrá que ser sin compasiones, no pactos.
No limpiaré mis correos ni eliminaré secretos pasados. Que me vaya como regresé a esta vida… sin ataduras y con marcas de batalla.
Irme sin patria, sin canal favorito, irme sin un epitafio decidido. Irme sin haberlo olido, con solo sus palabras enconadas bajo el vientre, con sus promesas de origami bajo el fuego que presentí en sus manos…