Todas las brujas
llevan en el pecho un sapo rojo
a manera de corazón se les hincha
pega de brincos cuando llama el amante
MI sapo chilla
Se corta las extremidades
Saca una soga y se cuelga de mi traquea
Mi sapo oscuro y adormecido
De agudas uñas
Marca entre su encierro
Los días que le quedan por brincar
sus coanas
abren en el interior de la boca y llora el pecho de tanto agujero
A mis pies se les venció el parallantos
Entre el sapo y mi pecho
La jauría rebosante deseos


