La lejanía entre amantes es peor que la muerte. La tragedia del idilio es en forma concreta y literal peor que el dolor de la muerte del amante, porque es en vida, el sufrimiento inagotable, la agonía que no tiene leños para apresar el desolladero, es el jugo de amapola, cercano al duelo con la pérdida del muerto. El amor lejano me ha escarificado territorios internos, aplacados con pastas y sellos vudú. Me escondo por las noches, para matar apegos y ofrendarlos a la diosa de la venganza. Ofrecerle mi lengua y mi sangre menstrual, a cambio de paz perecedera. Mi conciencia está tan alterada que distingue poco, entre realidad o deseo. Para la tragedia del idilio, no es suficiente la escritura mezclada con morfina o alcaloides duros, no es suficiente contaminarme entre láudanos y tinturas. Mi sufrimiento en este idilio, nunca me ha llenado de bacterias, pero su lengua, de yerbadehada me pone entre las fauces de las hienas.
2 rayan:
Pues sí, es peor.
Pero, ¿nada es suficiente?
Pero ¿Qué tanto es mucho?
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