Boca Culebra

23.11.09

La venganza de la Sirenita

Cada que el príncipe se coge a Ariel, ella ve sus piernas abiertas con rencor. Extraña su cola, se siente fragmentada. Odia esa estúpida necesidad de respirar para no dejar de vivir. Finge el gozo y se mete al baño. Allí con una navajita se corta los muslos para castigarse. Se toca el sexo con los dedos ensangrentados y sólo entonces sobreviene el orgasmo. Luego se sumerge en la bañera por horas. Tenía razón el cangrejo, el mundo humano es un desastre.

Miguel Barquiarena



Sabes Barquiarena… a veces me siento como Ariel en la bañera.
elizabeth

2 rayan:

Anónimo dijo...

ops!! Miguel..ajammm..Liz.. que estilo!!!

Anónimo dijo...

si, tiene estilo el bato, es el acido de ese que te hacer reir en los funerales o con las tragedias