Boca Culebra

19.11.09

de Instrucciones para un suicidio seguro y sin dolor

He visto como el otoño sacude los recuerdos, los olores como transeúntes fallecidos, en una ciudad que llegó para derrumbarse. Camino por mi piel difunta, y mis plantas no huelen a mandrágora, le hablo a la Biblia de los rumores, de sus mentiras, de los niños-costilla, sombritas hambrientas del eco de dios en un error, cuando desde lo alto envió un graznido: enjambren sus óvulos de almas mal-vivientes, de cáncer, y háganse muchos; de metete en las sabanas de tus hijas –hombre- y reprodúcete.

Ese el dios que creo al casi vivo, a su imagen y semejanza.
Escuché a los monstruos marinos forjarse en el tumulto de las heridas, a las moscas parir al cesar y al cesar porque es de dios. Y en la mano el Patrón de la familia azotar a sus creaciones, Jesuses descalzos, con mochilas, con apenas diez o quince años, con madres leprosas y denudas, que solo logran cinco minutos de caricias con el vaho de dios en la oreja, para tibiarse como utensilios fértiles. Y miré en una esquina a tres niñas con frío, muertas de hambre, dos ya menstruaban, tenían pánico en sus caderas, en sus piernitas adoloridas, una de ellas fue azotada para poder desayunar.

elizabeth sobarzo

2002

2 rayan:

LIFE dijo...

LIZZZZZZZZZZZ se te extrañó... Magníficas letras Mujer!!!celebro tu regreso..uff tengo taza de café pero es para algo más fuerte! me encantan tus letras reales , viscerales,plasmando esas cosas que vemos, vivimos y nos estremecen con ese estilo tuyo inigualable!
la verdad me alegra poder leerte!!! abrazos desde Buenos Aires, todo mi respeto y admiración ,

Anónimo dijo...

Ahhh mi vida, empiezo a recuperar a mis contactos favoritos, despues de que me agarro el sindrome del cangrejo, me escondi en mi conchita... en un momento te linkeo abrazossss gracias

que rebelde, nadie hace caso de las instrucciones. jajaj